Archive for the ‘Edição 16’ Category


TROCAS / Sala Dobradiça

domingo, novembro 25th, 2012

TROCAS

TROCAS (Sala Dobradiça: Alessandra Giovanella, Desirée Tibola, Elias Maroso e Gabriel Araújo), Fotos Paulo Fernando Machado




TEIA RIO: ENCUENTRO DE PUNTOS DE CULTURA / Macarena

domingo, novembro 25th, 2012

TEIA RIO: ENCUENTRO DE PUNTOS DE CULTURA

24 a 26 de agosto de 2012. Paraty. Quilombo do Campinho

EL ENCANTO DEL ENCUENTRO

Paraty ciudad de calles de adoquines y casitas con faroles. Allí nos encontramos el viernes 24 de agosto de 2012 y nos despedimos el domingo 26. Fueron tres días de pensar la cultura y vivirla.

Paraty encantada, mágica, antigua y también nueva, por ser sede de este encuentro revolucionario.

El objetivo era reunir a los Puntos de Cultura del Estado de Río de Janeiro, Brasil. Y los puntos son personas, son “ponteiros”, son música y danza, costumbres, comida, naturaleza, rituales; son mezclas de todo esto, tan simple como lo cotidiano y que a veces olvidamos y lo damos por sentado.

Entonces ocurrió así. Todos llegaron con sus instrumentos y vestimentas, con sus cantos y producciones para compartir. El inicio fue en el Colegio CEMBRA. Autoridades del Ministerio de la Cultura, de la Secretaría Estadual, de organizaciones de la región, dieron la bienvenida, dijeron sus palabras, las primeras de todas las que vendrían después.

Ô Marinheiro é hora, é hora de trabalhar…” Así empezó cada instancia. Con un canto alegre y ondulado, meciéndonos en un barco en el medio del mar. Alguien emitía las primeras sílabas y poco a poco todos se iban sumando acompañando esa melodía de la que después se hizo tan difícil escapar. Trabajo es igual a música, se me venía a la cabeza cada vez que lo escuchaba. Contrariamente a lo que algunos hemos aprendido, trabajo, en ese encuentro no fue opuesto a diversión. Y diversión no fue sinónimo de improductividad.

Un coro indígena guaraní cantó músicas en su lengua. Un coro compuesto por niños y niñas, mujeres, hombres y ancianos. Mientras cantaban, sus pies descalzos golpeaban suavemente el suelo y abajo de nuestros pies retumbaba la tierra. Mientras cantaban, tenían las manos dadas. Quisiera haber sabido más de ellos y de su Punto de Cultura.

Dulce y salado. Delicias del “Café da Roça” estuvieron presentes el primer día. Mesas repletas que eran llenadas continuamente por mujeres sonrientes dispuestas a explicarte de qué estaba hecha cada torta. Y la “juçara” era un ingrediente recurrente; después nos enteraríamos más sobre esta planta.

La comida, elemento esencial de la cultura. El sabor de lo tradicional. La abundancia. Lo hecho con esmero y “tempero”. Ya almorzaríamos y cenaríamos en el restaurante comunitario del Quilombo do Campinho da Indepencia, “feijoada” y “bobó de camarão”, platos característicos del lugar. Y las mujeres siempre al frente de este trabajo, pilar del resto de los trabajos.

El viernes terminó con “jongo”, danza afrobrasileña, en rueda, con tambor y cantos que todos entonamos. Y en el centro, una pareja que bailaba e iba cambiando uno de sus integrantes a medida que otros se animaban a participar del baile. Nos fuimos bailando a una plaza frente al Colegio CEMBRA, y alrededor del centro se armó una ronda, cantando “cirandas”. Y fueron varias rondas dentro de una. Y giramos para un lado y para otro. Y hubo “birimbao” y “pandeiro”. Y muchos que bailaron. En cortejo, la “ponteirada” desfiló de la plaza a la playa.

El sábado llegamos al Quilombo do Campinho da Independencia. Caminamos hasta un claro donde, en ronda, se compartió la historia del origen de dicha comunidad quilombola. Con la abolición de la esclavitud, tes mujeres negras que trabajaban en una estancia de esas tierras, se quedaron viviendo allí y lucharon junto a otros por la construcción de una comunidad libre. Sus hijos y los hijos de sus hijos conforman hoy los núcleos familiares del Quilombo. Esas mujeres se llamabam Luiza, Antonica y Marcelina.

Madalena, una señora bajita de unos sesenta o setenta años, nos contó su historia y la de su familia. Trabajando en el campo y criando a sus hijos, un día pensó que era necesario tener un lugar para reunir todos los productos artesanales producidos en el Quilombo, para poder venderlos y así conservar la tradición del artesanado. Así surgió la “Casa do Artesanato”, donde se encuentran artesanías hechas con materiales naturales de la región: taquara, cipó imbé, cipó-caboco y taboa. El resto del sábado y el domingo transcurrió entre intercambios acerca de las actividades desarrolladas por distintos Puntos de Cultura, mesas de debate y grupos de trabajo. Los ejes en torno a los cuales giraron las discusiones fueron: Cultura, Comunicación y Visibilidad; Cultura, Diversidad y Políticas Públicas, y Cultura, Territorio y Sustentabilidad.

Entre las opiniones volcadas se destacó la importancia de los encuentros, la necesidad y el deseo de conocerse entre los diferentes Puntos de Cultura. Y la convicción de que en el diálogo y la comunicación entre cada punto, cada área de producción, de desarrollo, cada persona, está la oportunidad de acrecentar el conocimiento, el saber compartido. La firme certeza de que una vez Punto de Cultura, siempre Punto de Cultura. Por eso, aunque el gobierno de turno cambie, aunque tenga otras ideas y considere que la cultura es aquella que realizan las élites iluminadas y elevadas, sobrevivirá la cultura popular, la de los pueblos originarios, la de aquellos que generalmente no se escuchan ni se ven en los medios masivos de comunicación. Pero no sólo seguirá resistiendo y haciendo lo que siempre hizo, luchar, sino que se multiplicará.

También se identificaron dificultades y propusieron alternativas para enfrentarlas, apelando a las fortalezas que también las hay y muchas. La gestión, la burocracia inevitable, es una de los principales obstáculos que han de ser vencidos para concretar esta política, esta manera de hacer cultura. Para superar este obstáculo se propuso invertir en capacitación, formación y articulación. Estuvo presente la preocupación por los registros, por conservar los patrimonios culturales y hacer de la producción cultural una actividad sustentable y visible.

Y estuvo siempre el elemento tierra, el territorio. “Tum tum bate o coração da terra…tum tum, tum tum, meu coração junto com ela…” Paraty, Quilombo do Campinho da Independencia, reunió en su suelo personas con sus pieles de distintos colores y ojos de diversas miradas. Y en la diversidad, los puntos en común. Y en el festejo, las interrogantes. Las preguntas que mueven y obligan a seguir.

Cómo preservar, proteger, lo tradicional, lo autóctono, y al mismo tiempo expandirlo, globalizar su acceso. Cómo innovar a partir de lo ancestral. Cómo rescatar el pasado y valorizarlo en el presente, encontrarle un lugar en el día de hoy, sin excluir, ni jerarquizar. Cómo transformar esta sociedad y sus injusticias sin perder las raíces. Cómo saber analizar las raíces para identificar allí, con distancia lo suficientemente crítica, también las injusticias que vienen de antaño, que se traspasan de generación en generación, que existen en muchas culturas y etnias. Cómo seguir cuando las relaciones de poder, el machismo, el capitalismo, el racismo, las múltiples opresiones persisten, se agudizan. El encuentro para pensar esto juntos ya es una respuesta. Y el encuentro demuestra que la cultura no sucede sólo una vez cada tanto, se vive todos los días.

Hasta el final, la música y la danza. Me llevo a mi tierra las ansias de conocer más, de hacer más, de bailar y cantar más. De luchar.

Me voy con el tambor del jongo político que cantó Laura, integrante del Quilombo, reivindicando la recuperación de la Palmera Juçara en la “Mata Atlántica”, de donde se extrae el palmito, que muchos comemos sin saber de dónde viene. Porque bailar y cantar es un acto político. Por una cultura viva, por el pueblo y para el pueblo.

Turuc tuc tuc tuc tac, turuc tuc tuc tac…a semente da juçara….a semente da juçara…”.




TEIA DO ENCANTAMENTO / Marcela Recchia

domingo, novembro 25th, 2012

TEIA DO ENCANTAMENTO.

Encuentro estatal de la red de puntos de cultura de Rio de Janeiro

El encuentro de la red estatal de puntos de cultura de Rio de Janeiro fue en Paraty, en un Quilombo. Para quienes no sabem que son los Quilombos, son espacios que existen desde la colonización, cuando llegaron los pueblos africanos a nuestro continente, tanto hombres, mujeres y niños fueron esclavizados para trabajar en diversos ambitos.Además de las condiciones inhumanas, de torturas, violaciones, etc, a las que fueron sometidos, se les obligo al desarraigo, diferentes pueblos fueron llevados de sus lugares de origen, la desarticulación de su cultura y el sometimiento a otra cultura en tierras desconocidas, tanto para opresores como para oprimidos.

Por aquellos tiempo los esclavos comenzaron a huir de las haciendas y las casas de quienes se decian sus dueños y a juntarse y organizarse.

Estos lugares, escondidos em medio de las montañas, “morros” como se les dice aqui, en medio de la selvas, con acceso dificil y caminos que no se veian, fueron llamados Quilombos. Lugares de refugio de africanos esclavizados, en ellos se reorganizaron como las naciones a las que pertenecian antes de salir de sus tierras en Africa, volvieron a practicar sus religiones, a hablar sus idiomas. Ahi comenzó la lucha por su libertad y por mantener su cultura viva.

Asi comienza el encuentro, teniendo de cede el Quilombo de Campinhos da Independência.

En el marco del proyecto de Puntos de Cultura, llegarón hasta aca varios centros culturales, grupos de comunicación, escuelas de música y de teatro, grupos de investigación de diversar artes, centros rurales, grupos etnicos que trabajan con la recuperación de la memoria atraves de la cultura del agro, etc. todos unidos y articulados por un proyecto que incentiva y estimula la cultura viva.

Son varias las reflexiones que me gustaria compartir. Una de ellas, la certeza de que nuestra cultura esta viva, la diversidad de los pueblos que nos conforman como latinoamericanos, la diversidad que nos transforma en estas personas tan distintas como nuestras geografias o nuestros climas, que nos ha regalado un arcoiris en nuestra piel, es la misma diversidad, que para existir tuvo que luchar, y luchar con las armas de la cultura, que lo envuelve todo. Y queria partir desde aca, por que me parece que si hay algo que resaltar de este encuentro es que la cede ya es coherente con esta idea de recuperacion de “cultura viva”. El proyecto invitó a los grupos participantes, incluidos los pasajes, el hospedaje y la alimentación, al rededor de 300 personas. La descentralización de la cede del encuentro, que no fue en la ciudad de Rio de Janeiro, ya es un dato interesante. La llegada de todas las personas, por tres dias, a este espacio da una fuerza al punto de cultura del lugar, que trabaja con comunidades originarias. La comida fue contratada y también hubo cultura en ella, comida tipica del brasil hecha por las quilombolas, artesanias expuestas por los pueblos originarios del lugar, y antes de cada actividad, foro, charla, debate, etc, se comenzaba con musicas y danzas, con alegria. El trabajo fue un placer y, si bien, es una caraterística del pueblo brasilero, todo esta antecedido por musica y canto, en el caso de la TEIA, esta alegria era la de ser hacedores de la cultura y estar reunidos para debatir sobre la continuidad del proyecto y reveer las politicas culturales que el gobierno esta llevando a cabo. Alegria y copromiso no son antónimos, ni tampoco se pierde el foco del encuentro, el diálogo e intercambio de saberes, de informacion y de experiencias se vuelven guias y la alegria articula los intereses de todos y todas.

No es un encuentro de grupos aislados, sino de una red, con lo cual se encamina una y otra vez a llevar las discusiones hacia la idea de mejorar y fortalecer la articulación de los puntos, no se debaten temas de interés particular, sino por el contrario, todo esta atravezado por la idea de una trama donde cada punto seria necesario en la totalidad. Entonces es la totalidad, la tela “teia”, lo que debe ser por todos trabajado. La TEIA es el fortalecimiento de la red y el espacio para su articulación, la posibilidad de saber lo que los otros puntos de cultura hacen y como es posible que unos cotribuyan con los otros, el reencuentro de los que ya se saben, y la visión del todo, dando importancia a cada partecita, el hormiguero contado por cada hormiga.

El hecho de que este proyecto este abalado por el estado, no hace de ninguna manera que los puntos de cultura se vuelvan devotos del partido a cargo, por el contrario, el encuentro fue en parte para criticar y construir mejor opciones para el futuro. Se trajeorn a la mesa datos concretos sobre la situación actual del proyecto y como estan las politicas estatales frente a la continuidad del mismo.

Los grupos que hoy son puntos de cultura, en su mayoria ya lo eran antes de que exista el proyecto y de ser parte de él. Este detalle no es menor ya que define que el compromiso con lo que hacen, no esta difinido por el dinero que reciben del proyecto, por el contrario, este se tranformaria en un sueldo que los trabajadores de la cultura reciben mensualmente, justo y sin dudas una experiencia que poco se ve en nuestros paises, no es un subsidio, ni un concurso, estamos hablando de un dinero que el ministerio de cultura destina a los centros culturales, con una de las mayores reivindicaciones al arte y sus hacedores, el salario bien merecido de quien trabaja. Esta entrada económica fija, mensual, permite que los medios de producion artistica no sean manipulados por unos pocos, ni trabajen en funcion del sistema, abre el arte al pueblo, trabaja en espacios donde la justicia no llega por miedo al poder, la cultura comparte un plato de comida con los que no soñaban en ver a sus hijos haciendo una pelicula, una obra de teatro, bailando orgullosos un Jongo. Devuelve la raiz, revindica el color de nuestros orígenes, nos hace orgullosos de nuestras músicas y nos permite escribir nuestras letras, contar nuestra historia. Nos vuelve artistas a todos y todas, y reivindica a los que han dedicado sus vidas al arte, a la cultura y a la memoria de los pueblos, como trabajadores.

La red, como tal, entrelaza cultura y política. No es posible una cultura viva sino es claramente política, en el sentido de que lucha, de que es comprometida con el presente, que conoce la historia, que tiene memoria, dice, escucha y mira. En la TEIA, las personas están politizadas, los puntos de cultura discuten politicas culturales, dentro de un contexto social, de un medio determinado por un modo de producción que intenta alejarnos de lo que por derecho es nuestro, la cultura es la expresión de un pueblo, la cultura esta viva para hablar y contar la historia no oficial. Y esta historia es contada desde varias perspectivas, por que la diversidad es quien reina, con lo cual no es lineal y si dialectica, es una contrucción sobre los simientos de nuestra historia. Todo puede apreciarlo en este encuentro del fin de semana, en la práctica funciono asi.

En este sentido creo que en varios de nuestros paises este trabajo ya se esta haciendo, en algunos ya se habla, desde el estado, de pluriculturalidad, se enseñan idiomas como el quechua y el guarani en las escuelas, los derechos parecieran estar camino a ser mas humanos. Grupos, elencos, centros culturales, comunidades tendrian ya una gran trayectoria en este sentido a lo largo del continente, entonces rescato la importancia de que estemos en red, lo que nos fortalece y nos permite ver que las conquistas son enormes y no estamos solos en el camino, contenernos frente a las tormentas y sobre todo avanzar juntos como una barricada.

Los ejes temáticos que se trabajaron fueron:

  • Cultura, Comunicación y Visibilidad

  • Cultura, Políticas Públicas y Diversidad

  • Cultura, Territorio y Sustentabilidad

Para esto se conformaron tres grupos con inscripciones voluntarias en cada uno, permitiendo que cada punto trabajará sobre la temática que esta desarrollando o que le interesaria discutir. Las realidades de los puntos son distintas, hay varias regiones en el encuentro, climas y geografias son bien distintas. También lo son las perspectivas de los trabajos en cuanto al tipo de arte que se trabaja, como a las edades y las realidades sociales. Con lo cual es posible trabajar las especificidades, siempre enfocados desde la idea de red. Además se propuso organizar encuentros mas pequeños por region, por localidad o por tipo de punto de cultura, lo que permitiria entrar en detalles, trabajar las especificidades del grupo, sus dificultades y como resolverlas.

Durante los debates, fueron invitadas las autoridades del ministerio de cultura, a las cuales se les hicieron preguntas bien concretas.

Se hablo de nuevos proyectos y concursos que el estado esta abriendo para cultura y educación.

Hubieron presentaciones artísticas durante los tres días, dando prioridad, desde la organización, a los puntos de cultura del lugar. Un coro Guarani, una ronda de Jongo, una ballet de danzas de salón, un samba de roda, todas expresiones culturales relacionadas con el trabajo y el origen de las personas de la región donde fue hecho el encuentro.

Ha sido una experiencia maravillosa, la cual agradezco. Conocer la cultura de un lugar, a su gente, sus lugares, de la mano de las personas del mismo, es un privilegio.

Se me viene una frase de Agusto Boal a la cabeza, y junto a ella la certeza de que “cultura viva” es aquella que palpita junto a quien la hace, sale cantado de la voz de un pueblo, cuando danza pisa fuerte la tierra y la hace temblar, todo vibra, todo esta vivo, la historia esta viva.

Artuncte na.” ‎”Arte não é adorno, palavra não é absoluta, som não é ruído, e as imagens falam, convencem e dominam. A esses três Poderes-Cidadãos não podemos renunciar, sob pena de renunciarmos à nossa condição humana.” (Augusto Boal) Augusto Boal

Marcela A. Farfán Recchia

Boliviano – Argentina, que vive en el Brasil.

Agosto de 2012.




TEIA 2012 / Leticia Pou

domingo, novembro 25th, 2012

TEIA 2012: vivencias de la Cultura en movimiento – Leticia Pou

Llegué a Río de Janeiro para participar del Intercambio internacional que ofrece el Centro de Teatro del Oprimido. A través del CTO, Punto de Cultura de la ciudad carioca, fui invitada a compartir la Teia 2012 realizada en el Quilombo de Campinho, de la ciudad de Paraty.

En este relato repaso aquellos pensamientos, cuestionamientos y emociones que en mi se generaron como resultado de una experiencia enriquecedora en múltiples sentidos.

Siempre estamos juntos”

Siempre estamos juntos, apoyándonos unos a otros, porque sólo así vamos a tener fuerzas” dijo un joven de la comunidad Guaraní refiriéndose a sus compañeros Quilombolas.

Quizás ese sea el sentir que hoy más resuena en mí, luego de haber participado de la Teia 2012 en el Quilombo de Campinho. Como lo expresaron aquellas palabras, percibí la fortaleza de la unión que permite luchar para mantener vivas las identidades.

Vivencié un momento de encuentro. En cada instancia compartida, en cada canto, debate, danza, vislumbré diversidad. Esa diversidad – que no deja de sorprenderme también en las calles de Río de Janeiro- se conjugó en la unión. Percibí una confluencia de realidades basadas en el objetivo de que la cultura siga VIVA, que la cultura brasilera no sea sólo un proyecto finito del gobierno de turno, si no que sea un derecho de todo ser humano que habite el suelo brasilero.

Oí cuestionamientos a la burocracia, manifestaciones de necesidades diversas, búsqueda de legitimaciones postergadas, pero también experimenté la reconfirmación de valores, la lucha para profundizar derechos ya adquiridos. Todo resultó enriquecedor porque me permitió experimentar la militancia por la cultura desde adentro. Una militancia mediada por la alegría del juego, del canto, de la danza brasilera.

Brincar e trabalhar tempo tudo”

Conjugar tantas necesidades y ganas de crecer no debe ser tarea fácil. Cuando los tiempos empezaron a ser menores, cuando los relojes comenzaron a ser consultados en demasía por los organizadores, un puntero de Niteroi tomó el micrófono y dijo que la Teia era un espacio para jugar y trabajar todo el tiempo. Ambas acciones eran importantes.

Las palabras de ese militante sintetizaron lo que mi cuerpo y mi mente se estaba debatiendo…luego Marcela, mi compañera boliviano-argentina, completó la idea: “podemos pensar la cultura, haciendo cultura”.

Fue reconfortante encontrarme en un espacio en donde el diálogo fue mediado por el juego; donde la comunicación y el deseo de transformar se plasmaban en una canción, en un coro guaraní o en una ronda de zamba.

Como consecuencia de esa vivencia hoy me cuestiono: ¿cuánto tiempo de cultura perdemos con la burocracia, tanto estatal como de nuestros grupos de trabajo?; ¿cuánto tiempo de juego no disfrutamos con las discusiones que sólo buscan reafirmar nuestro ego profesional y hacen oídos sordos a nuestras problemáticas esenciales?

Me lo pregunto, en función de lo que escuché de algunos punteros en la Teia 2012, pero también como miembro de una Organización No Gubernamental que en Córdoba lidia día a día con estas cuestiones burocráticas. ¡Cuán difícil, aunque no imposible, es desechar lo abundante para ejercer la síntesis que recupera lo que realmente nos importa!

En este sentido, me llevo de la Teia una cálida y rítmica manera de enfrentar las problemáticas en un ámbito de discusión; me llevo ese “cómo”, útil para organizar un evento con cientos de personas fortaleciendo la pertenencia a un territorio diverso.

Creo que siempre es bueno seguir indagando en las maneras de enriquecer esa compensación exacta entre el jugar y el trabajar… ¡habrá que seguir andando!

Vamos a ampliar, gente!”

Y andando por la Teia 2012 una puntera manifestó que este momento -el de poder llevar adelante los Puntos de Cultura en Brasil- era un momento histórico, pero que era necesario también ampliar los logros conseguidos. Surgió así el debate sobre la caducidad de los contratos y las incertidumbres por un ciclo que, según algunos, llega a su fin.

De ese debate me llevo la convicción de aquellos punteros que rescataron la importancia de identificar a los Puntos de Cultura no como un proyecto, si no como una militancia constante, una manera de entender y hacer la cultura, como un derecho adquirido que no acaba.

Ese derecho adquirido, ese trabajo que muchos punteros defienden con pasión hace años, fue modelo para otros países, como por ejemplo Argentina. Por eso mi enorme gratitud por haber vivido tres días que me sirvieron para comprender porqué es necesaria la unidad para la transformación.

Sin ser parte de los Puntos de Cultura en Argentina, pero conociendo la campaña del “Pueblo hace Cultura en la provincia de Córdoba”, agradezco la fortaleza de los hacedores de este movimiento brasileiro, una de las tantas razones por las cuales colectivos culturales de mi país hoy están en la lucha.

Me llevo de la Teia muchas preguntas y potencialidades para pensar y pensarme en función de la Educación y la Cultura de manera colectiva en mi país. Me llevo la alegría de saberme latinoamericana, y sentir que nuestros problemas y necesidades, independientemente de las particularidades de cada región, tienen un origen semejante.

Estoy convencida, tal como lo manifestó una puntera en la Teia, que ninguna estadística (por mas necesaria que sea) da cuenta de la importancia de la Cultura de los Pueblos.

Rio de Janeiro, 31 de agosto de 2012




SUMIÇO / Simone Tomé

domingo, novembro 25th, 2012

SUMIÇO

SUMIÇO (Série Invasor) de Simone Tomé




RADIOFONIA CARTOGRÁFICA / Marcelo Wasem e Mariana Novaes

domingo, novembro 25th, 2012

radiofonia

RADIOFONIA CARTOGRÁFICA de Marcelo Wasem e Mariana Novaes




RECUSAR / Fabricio Toledo de Souza

domingo, novembro 25th, 2012

RECUSAR – Fabricio Toledo de Souza

Fugir, desviar, mentir, recusar, silenciar, paralisar, ceder, esconder, esquivar. Toda uma série de gestos que diríamos negativos, que nos parecem mais um recuo do movimento do que propriamente uma ação. O refugiado que foge, o operário que recusa, o condenado que se esquiva, a criança que mente, a mulher que desvia, o louco que silencia. Diriam alguns que são movimentos da impotência porque motivados por forças alheias. Será mesmo? Chegamos a supor que sejam recuos porque se destinam apenas à sobrevivência imediata e à preservação do corpo biológico. Mas já não é o bastante?

Cada um destes movimentos, no entanto, está repleto de outros tantos gestos: caóticos, prenhes, desviantes. É possível então imaginar outras séries: o refugiado que mente, o operário que foge, a mulher que recusa, o louco que desvia… A mulher que foge, o operário que mente, o louco que recusa… Infinito.

O amigo filósofo já nos dava a dica: fugir, mas na fuga procurar uma arma. Mas há casos em que a fuga já é a arma, acionando implosões, distúrbios, choques, caos. Lembramos de Melville e do escrivão enigmático: “eu preferia não”. E também lembramos de Geni, o excesso de devir minoritário da mulher, a histeria levada ao extremo absoluto, destroçada no desvio esquizo, a mulher-rainha, ainda e sobretudo, rainha dos detentos, das loucas e dos lazarentos, aquela que preferia amar com os bichos. O que importa não é que Geni tenha salvado a cidade do zepelin gigante, mas que ela esteja fundando a mulher-além-da-histeria, além-da-falta, a vadia em excesso, a além-mulher. Experimente beijar um louco na boca.

A respeito da fuga, o que importa menos é o seu caráter involuntário. A fuga já é resistência e como tal é potência ontológica. Não apenas sobrevivência. É mesmo mais vida, uma vida maior, adicionada de outros movimentos, expansões, alianças. O corpo do congolês que foge tende a compor em sua fuga novas forças, um novo pensamento, um povo inteiro no lugar do Estado-parasita e de sua guerra de perversões com os rebeldes. Há uma imensa multidão fugindo dos Congos-do-mundo, estes lugares onde o capitalismo se revela em toda a franqueza e falta de sofisticação, decepando braços, abrindo ventres, estuprando mulheres, suicidando ativistas. Mesmo dentre o pobre povo congolês, o capitalismo não para de inventar minorias: há os mais pobres, há as mulheres, os pigmeus e todas as minorias de uma minoria, os mais assassinados que outros, um infinito de perversidades. E nós sabemos que Congo, Haiti, Ruanda, Pinheirinho e Os Sertões estão em toda parte. E sabemos que não há tempos para metáforas.

E o que tenho a ver com isso?

O jovem refugiado congolês me interpelou docemente. Era já um velho conhecido. Estava visivelmente contrariado, mas não perdia a doçura. Contrariado com as notícias sobre o pequeno número de congoleses que foram reconhecidos como refugiados no Brasil. O Brasil que cresce. Brésil, Brazil. Diria que estava mesmo indignado, mas mantinha-se doce, como é seu jeito. Dirigia-me perguntas duras e simples, diretamente para mim, com seu sotaque familiar, de “erres” puxados. Contou com impaciência os problemas de seu país. A guerra, o estupro indiscriminado de mulheres e meninas, o recrutamento forçado dos meninos, as mutilações, a exploração nas minas, a impunidade, a corrupção generalizada, a falta de justiça, tudo aquilo que lemos nos relatórios e que ouvimos de muitos e muitos congoleses antes dele. Não sei se ele falava em nome próprio, em nome de outro ou em nome de seus conterrâneos. Aliás, não sei se havia um que falava por outro. Quanto a mim, apenas concordava, forçando os traços do rosto para compensar a dificuldade da fala. Fazia questão de demonstrar minha compreensão, minha solidariedade e, acima de tudo, minha cumplicidade. Estava ao seu lado, é o que queria dizer. E forçava mais os traços do rosto. As histórias eram velhas conhecidas, mas havia algo de muito novo. Um incômodo crescente. Queria que terminasse logo, queria sair dali. Queria explicar que já conhecia o problema, mas não queria ser indelicado. Ele não parava de falar, de contar histórias. Sempre com doçura. No meu esforço de cumplicidade, fazia gestos repetitivos. Explicava que estávamos lutando por eles. Que compreendíamos. Explicava a ele como eram os julgamentos. Os tipos de objeções que se faziam. Os critérios usados para a análise dos pedidos de refúgio.  Falei sobre a questão da credibilidade, que era preciso distinguir entre os migrantes e os verdadeiros refu giados. Ele falava comigo e para mim. E eu falava do governo, do Estado, das leis, do instituto… Ele não abandonava o olhar de mim. Meu olhar, já não sabia onde estava. Ouvia cada palavra, mas ele parecia cada vez mais exausto das explicações. E eu também. Tentava então me esquivar. Aquilo tudo doía.

Contou, afinal, a história da garota que era sua vizinha no Congo. Ela ficou em Kinshasa, na capital do país, onde a violência é menor, segundos os relatórios oficiais. Morava com a família. Simplesmente porque recusou o assédio de um oficial das forças armadas, passou a ser estuprada rotineiramente. Várias vezes durante a semana, por vários homens, todos fardados. Ela não tem dinheiro para fugir do país e não há autoridades a quem ela possa reclamar. A autoridade a tinha estuprado. Não há juízes a quem pedir justiça. E afinal me disse: “mas o que querem ‘eles’? Eles realmente esperam que a gente volte para aquele país? É isso que eles esperam?” Então se foi. O incômodo explodiu na minha cara. Eu agora sentia vergonha.

Vergonha por ter me visto uma das tantas peças de uma estranha máquina. Uma máquina diabólica, sempre a espreita, e que não me pergunta de que lado estou. Diabólica, porque ela mesma está sempre mudando de lado, mudando os lados, incluindo em si todas as lateralidades, do Congo ao Brasil, de um lado a outro, do policial ao assistente social, do psicólogo ao advogado. Assim como incluindo o direito humanitário, o direito de intervenção, o direito de controle das fronteiras… Uma máquina estéril mas que paradoxalmente vai criando filiações, seja através da recompensa, da fantasia de conforto ou da simples má-consciência. Geralmente, tudo junto. Tudo vai virando um só Estado, desde as grandes instituições até os pequenos gestos diários, os traços simples do rosto, o jeito de andar, de falar, de ouvir. Trata-se de um rizoma infernal, que pode devorar tudo, inclusive vegetais orgânicos e os sorvetes de iog urte.

Como então evitar a cumplicidade e o acoplamento? Não se trata apenas de recusar a inércia da cadeira do escritório e o vazio dos princípios gerais, das burocracias, normas e institutos. É preciso, acima de tudo, recusar a aliança com o poder, em sua forma mais microscópica, mais banal e diária. Não é a toa que Foucault gritava: não caia de amores pelo poder[i]. Recusar às vezes já é bastante coisa. Fugir, mas na fuga procurar uma arma. Recusar, mas na recusa montar uma outra máquina. Nomadizar o pensamento e a própria subjetividade. Colocar a vida em questão. Montar dispositivos de luta contra a captura, contra a má-consciência, contra as ideologias, contra o excesso do trabalho vazi o e morto. Se o trabalho e a própria vida foram investidas pelo poder, todo trabalho e todo gesto são também resistência, são oportunidades de produção de vida. Neste sentido, resistir é o esforço diário de uma vida inteira. Ainda que seja necessário mentir, disfarçar, dissimular, falsificar, fraudar, todo esse esforço de se posicionar de uma certa maneira diante da verdade.

Não é caso de esconder a verdade, mas de fazê-la aparecer radiante na explosão da mentira. Mentira-estratégia que se dobra contra a mentira-captura, aquela mentira que justifica as remoções dos pobres, a prisão dos negros e a expulsão dos haitianos. Não se nega a verdade, mas se a exagera a ponto de parecer mentira. Se o jogo é dado, então é preciso jogá-lo, subvertendo-o por dentro, pelas beiradas, de lado. Se até mesmo Pierre, o jovem camponês que confessou ter matado sua família é tomado por mentiroso e depois por louco, porque achamos que a verdade liberta? A verdade liberta? O trabalho liberta? Nada mais mentiroso, nós bem sabemos. Portanto, recusar é necessário, assim como mentir. Coragem da Verdade, mas também Coragem da Mentira.




QUILOMBISMO / Laura Olivieri

domingo, novembro 25th, 2012

Quilombismo – Laura Olivieri

O Horto Florestal do Rio de Janeiro é uma comunidade tradicional que possui uma história de mais de duzentos anos e que gerou uma população detentora de certa cultura criadora de valores, símbolos e crenças. Uma população tradicional que é conhecedora de suas raízes e tradições e transformou esse conhecimento e toda a sua sabedoria ancestral num projeto social de memória, o Museu do Horto.
Acompanhamos a implementação desse projeto organizacional e fizemos a nossa tese de doutorado em serviço social (PUC-Rio) sobre o processo de criação e ação social deste museu comunitário de territorialidade –o Museu do Horto- e da associação de moradores à qual está associado, a Amahor.
Conhecemos a fundo os moradores do Horto e sua territorialidade porque convivemos há dez anos, estreitamos vínculos durante a nossa pesquisa de doutorado, e algumas famílias seguem contribuindo para o desenvolvimento do Museu do Horto e se relacionando conosco.
Tratam-se de estruturas de parentesco bastante antigos que se misturam com a natureza e os aspectos simbólicos da cultura dessa territorialidade conhecida, desde 1875, como Horto Florestal do Rio de Janeiro. A população que reside nesse local está ali há tantos anos que a memória social local está sempre referenciada ao “tempo dos escravos”. Sua cultura remonta às senzalas e aos quilombos e trilhas quilombolas das matas da Gávea (freguesia em 1800).
Lugar de memória da cidade, o Horto já sediou a Casa grande e a Senzala do Engenho Del Rey, fundado por Mem de Sá em 1575. Ficava no Morro das Margaridas, coração da localidade, às margens do Rio dos Macacos, importante recurso hídrico desde então.
Em 1645 o engenho foi vendido para Diogo Amorim que unificou essas com terras mais a sudeste, na Gávea, fundando o Engenho Nossa Senhora da Conceição da Lagoa, onde hoje é o Jardim Botânico do Rio de Janeiro (Casa Grande e Capela de mesmo nome).
Um século depois sediou o Solar da Imperatriz, construção que já remetia ao padrão arquitetônico do ciclo imperial do café, com casarões neoclássicos e senzalas nos porões.
Em paralelo, na atual rua Faro, JB situava-se o Engenho Nossa Senhora da Cabeça, à margem do Rio Cabeça, recurso hídrico importante naquela época para a cidade, assim como ainda hoje o é, desaguando na Lagoa Rodrigo de Freitas (antiga Sacopenapã).
Os sopés todos do Maciço da Tijuca eram povoados, nas faces norte e sul. Historicamente São Conrado, Gávea, Horto, Lagoa, Botafogo, Laranjeiras, Tijuca, Vila Isabel, Grajaú, Jacarepaguá, Alto da Boa Vista, Canoas… eram povoados e trocavam serviços e relações. No topo, o Sumaré, de onde vêm muitos dos rios que descem o maciço até os bairros da cidade, daseguando em lagoas e mares.
No Horto do século XIX o morro das Margaridas abrigou o Mocambo da Margarida, rota de fuga de quilombolas em transito entre Sacopã, Camélias do Leblon e os da Floresta da Tijuca, que eram vários. O Museu sankofa da Rocinha estuda a possibilidade de se ter formado um quilombismo na roça onde se ergueu a comunidade de mesmo nome: Rocinha. E por aí seguia-se até a Vila Canoas, e outras localidades às margens dos morros do Rio de Janeiro.
O que é certo hoje na historiografia sobre escravidão e quilombismo é que onde havia escravos havia resistência e portanto aquilombamento, reunião de quilombolas, aqueles que resistiam ao sistema escravistas. Heróis afro-brasileiros durante muito tempo alijados dessa honra pela história oficial.

Laura Olivieri
Museu do Horto




PRUDÊNCIA / Sindia Santos

domingo, novembro 25th, 2012

LOUCURA E PRUDÊNCIA – Sindia Santos
Estou indo longe demais. O alerta apareceu nos primeiros passos. Linhas 457 e 239. Da zona sul direto para Engenho de Dentro. Engenho de dentro para fora, uma valsa: Dentro fora, dentro fora, dentroforadentroforadentro a rodopiar. Seria um caminho sem volta?
_ C’est l’hôtel de folie! Entrem, comam tudo o que quiserem. Mas não pode levar nada para casa. Je suis Judith, le gérant de l’hôtel.
Judith-Reginaldo-Naná, homem-mulher de uma perna só, enfeitada de perucas coloridas, aleatoriamente combinadas com boás de penas sintéticas, igualmente coloridas. É assim que ela recebe os hospedes, entre a alegria e o safanão. Entro. Essa viagem só faz sentido se for possível me desfazer das camadas duras, sedimentadas, da rocha que instaura o Eu. Se puder me destituir dos passos pesados, arrastados, se puder largar o fardo.
A mulher negra pára à porta de entrada do hotel. Faz uma prece e entra. Ela é um demônio que fala 150 línguas e se tranca no banheiro ou se amarra com os próprios braços às camas dos quartos do hotel. Ela mente e confunde: – Vocês acham que estão fazendo diferente das pessoas do quinto andar? Vocês são como eles! Andam com o demônio! Vão me bater!? E ela espera o golpe, que não vem. Chamo-a pelo nome: Rosa. – Não permito que você diga o meu nome. Sua boca é suja. Então, Rosa entra pela cozinha, e rouba tudo o que pode: um saco de goiabinha, bebidas, copos, talheres. – Meu! Meu! Meu! Ela diz. Pergunto como posso chama-la. – Me chama de você. E então, ela retorna à ala de crise no quinto andar.
É o labirinto. Me seguro repetindo incessantemente: Até aqui, tudo bem. Até aqui, tudo bem. Até aqui, tudo bem. Ter um único nome a nos acompanhar pelo resto da vida é uma maneira de impor uma forma fixa a um corpo, a uma subjetividade em constante movimento de diferenciação. Incontáveis estados do ser, como dizia Nise da Silveira. Numa passagem bíblica, ao fazer um exorcismo, Jesus pergunta: qual é o seu nome? E o demônio responde: Legião é o meu nome, porque somos muitos. O demoníaco é ao mesmo tempo eu e nós. Uma multidão que confunde o sujeito singular com o sujeito plural, destruindo a própria distinção numérica. É o que Negri chama de o lado sombrio da multidão. Essa capacidade que a multidão tem de confundir, de ser um e muitos ao mesmo tempo, numa indefinição que ameaça todos os princípios de ordem política. A multidão é coisa do demônio.
Quantos eu´s podem habitar um corpo? Não importa. Deleuze já dizia: não se trata de chegar ao ponto em que não se diz mais eu, mas ao ponto em que já não tem qualquer importância dizer ou não dizer eu (Deleuze & Guattari, 2006, 11). Aqui, neste labirinto, o pronome pessoal não reclama pessoas, mas forças e quereres. Ah, esses homens do desejo, capazes de partir. Nomadismo que escapa das identidades, algo tão simples quanto nascer e morrer. Tão simples quanto falar em nome próprio, sem impedir permissão. Desejo a que nada falta, fluxo que atravessa barragens, códigos, nome que não mais designa eu algum (Deleuze & Guattari, 2010, 177). Talvez porque nesta jornada, importa menos a queda do que a aterrisagem.
A queda: “Cavalos são bichos selvagens. Não se doma um cavalo pela força, mas pelo espirito”, as palavras de Nise1 não cessavam de correr em meus ouvidos. Sê prudente, Ariadne, tens pequenas orelhas, tens minhas orelhas… Quem além de mim, sabe quem é Ariadne?… Sou teu labirinto (Deleuze, 2006, 114). Como montar o cavalo do desejo, cavalo selvagem que exige montador de corpo forte, capaz de se construir, de ser um e muitos, capaz de ser constantemente atravessado por forças vitais? Um corpo capaz de correr os riscos da experiência de ser possuído por demônios. Experiência que envolve vertigens, deslocamentos horizontais, os terrores e as alegrias do desconhecido. E não romantizemos, é possível falhar, é possível morrer nesse processo.
Milton Freire: – Minha primeira crise aconteceu quando eu tinha 15 anos. Fui me fragmentando e descendo, descendo. Às vezes a gente desce tanto, que não tem mais como voltar. Isso é a doença. Outras vezes a fragmentação é para cima.
Ao longo de 10 anos, Milton se fragmentou e se constituiu diante de inúmeras internações em hospitais psiquiátricos do Rio de Janeiro. A literatura o ajudou a superar as sequelas deixadas pelos tratamentos que recebeu: “eletrochoques e comas insulínicos, intensificados pelo sadismo e pela perversão de uma cultura da mortificação”. Ele conseguiu retomar sua vida e se recuperar após um tratamento em serviço aberto com Nise da Silveira: “A vida, a convivência, a arte e o afeto, foram os melhores remédios”. Afeto incondicional, sem pedir nada em troca, fragmentação para cima, celebração. Quando a fragmentação é para cima, Milton explica, vivemos a potencia da nossa própria força, livre daquilo que a ensejou. Deixamos de nos ensimesmar sozinhos. Então, esta fragmentação não é vivida na solidão. Ela é um desvio. É a segunda morte. Morte impessoal que se vira contra a própria morte e gera um segundo acontecimento: o surgimento do “plebeu”, do homem sem qualidades, do novo homem do eterno retorno, ou do super-homem (Gil, 2008, 93). Mas é preciso cautela na escolha dos meios do procedimento.
Samuel Enoque: – Eu sou a sua mãe. Ao invés de apertar o meu pescoço, como costuma fazer com muitos visitantes do Nise, Samuel segura meu pescoço e me beija a boca e vai embora. É do desejo construir um corpo-sem-órgãos. Foi ai que percebi: sou um cavalo em disparada, que morreu numa praça pública, babando espuma, cansado de tanto desejar. Dissolução, estilhaçamento do eu. Como passar do corpo-sem-orgãos-destruidor, do corpo peneira, ao corpo-sem-órgãos-criador? (Gil, 2008, 181).
A aterrisagem: Vitor Pordeus: – Você precisa cuidar da sua espiritualidade. Vitor era um menino no carro me dizendo em tom de bofetada. Espiritualidade? Espiritualidade é corpo, respondi raivosa. Ele concordou e ao mesmo tempo jogou uma mulher ferida em meu colo. A jovem mulher estava estirada na calçada, cansada demais para chegar na UPA. Vitor a colocou no carro, ela queria vomitar. A passamos para o banco de trás para evitar que o motorista se atrapalhasse. Ela era uma jovem mulher que dizia ter tanta raiva de si mesma que bateu a cabeça na parede, inúmeras vezes, até sangrar. Seus olhos estavam roxos de dor. Ela dizia querer enlouquecer e deitou a cabeça em meus ombros. Aterrorizada pelo medo de não poder acolher a mulher que sentia dor, busquei o olhar do menino no carro. Vitor olhava pela janela, como se não tivesse nada haver com aquilo. Ele me deixava sozinha com a desconhecida mulher que tinha dor. Foi quando senti o cheiro dela. Era um perfume de corpo, estranho ao olfato, como uma rosa que fica por muito tempo num vaso com água, seu caule de desfaz e aquele esfacelar-se pastoso espalha-se pelos dedos, e o cheiro da rosa sobe. Toquei seu rosto: Tudo era pele, cabelos, olhos roxos, esparadrapo e lamento. E havia também o latente desejo de enlouquecer. É possível tocar a vida pulsando?
Judith-Reginaldo-Naná me pergunta: o que você sabe sobre o amor? Estou viva, então sei do amor, lhe respondi ressabiada. Ele riu da resposta certeira em tom de pergunta. Se estou viva, sei do amor? Era óbvio, Judith-Reginaldo-Naná era um deus que podia pisar na terra, deus pleno em corpo, deus cansado de subir os degraus, deus cujos músculos não suportavam mais o peso dos passos. Mas ele seguia impiedoso: O que você sabe do amor?
Mais uma vez, busquei o menino no carro, Vitor ainda olhava pela janela. Ele fazia de propósito, corifeu de Nise, seguia me enlouquecendo com seus sussurros: “cavalos são bichos selvagens. Não se doma um cavalo pela força, mas pelo espirito”.  Um homem que cura com planta se aproxima. Peço um cigarro. Fumo. Vomito. Mexericas. Fecho os olhos para enxergar e vejo o preciso momento em que uma mulher de longos cabelos loiros, se transforma em borboleta, o exato segundo em que ela sai do casulo e voa. “Espiritualidade é corpo, tem que cuidar”, Vitor agora olha para mim. Choro e toco meu corpo no rosto da jovem mulher ferida em meu colo. Sim, posso acolher a mulher ferida que sente dor e deseja enlouquecer. Afeto incondicional.
Ocupar é se deixar invadir, se deixar tomar, é também tomar, invadir. Segundo o dicionário, ocupar é encher um espaço de lugar e de tempo. Ocupar é uma afirmação, é afirmar-se, é afirmação da presença de um povo que nos habita. Foram três semanas de intensas atividades e convívio durante a Ocupação do Instituto Nise da Silveira. Artistas de rua, loucos, poetas, cientistas, cada um dos nove quartos do Hotel da Loucura foi tomado, invadido, ocupado. Gente de todo o Brasil. Uma multidão ardente, desejosa de sol, do quente das relações. Nas paredes do hotel, o registro:
As únicas pessoas para mim são as loucas. Loucas para amar. Loucas para viver. Loucas para serem salvas. Que querem tudo ao mesmo tempo. E que bocejam diante do comum. E que ardem, ardem e ardem, como fabulosos fogos de artifício. E que explodem, em mil centelhas, entre as estrelas.

1 Retiradas do livro Imagens do Inconsciente.




PADÊ / Mariana Novaes

domingo, novembro 25th, 2012

PADÊ

PADÊ (Padê do Amanhã: Amanhã de Quem?) de Mariana Novaes







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